El hosting, también conocido como alojamiento web, es el servicio que permite guardar en un servidor todos los archivos necesarios para que una página web pueda funcionar y estar disponible en Internet. En ese espacio pueden almacenarse textos, imágenes, vídeos, bases de datos, cuentas de correo electrónico y otros recursos relacionados con un sitio web.
Puede entenderse como el espacio que ocupa una página dentro de Internet. Del mismo modo que en un ordenador guardamos documentos y carpetas en un disco duro, una web necesita un lugar en el que almacenar toda su información. La diferencia principal es que ese espacio debe permanecer accesible de forma continua para que cualquier usuario pueda visitar la página en cualquier momento.
Para conseguirlo se utilizan servidores, que son equipos informáticos preparados específicamente para permanecer en funcionamiento durante largos periodos de tiempo y gestionar numerosas conexiones al mismo tiempo. Además, disponen de conexiones a Internet de gran capacidad y de sistemas destinados a garantizar la estabilidad, el rendimiento y la disponibilidad de los sitios alojados.
En teoría, sería posible utilizar un ordenador doméstico para alojar una página web, manteniéndolo encendido y conectado a Internet de manera permanente. Sin embargo, esta solución presenta numerosas limitaciones. Un corte eléctrico, una avería del equipo o una conexión doméstica insuficiente podrían provocar que la página dejara de estar disponible o tuviera dificultades para atender a varios visitantes simultáneamente.
Por esta razón existen las empresas proveedoras de alojamiento web. Su función consiste en proporcionar la infraestructura necesaria para almacenar los archivos de una página y mantenerlos disponibles en Internet de forma continua. De esta manera, los usuarios pueden acceder al sitio desde diferentes lugares y dispositivos sin que el propietario tenga que gestionar directamente toda la infraestructura técnica.
Contar con un servicio de hosting es, por tanto, uno de los requisitos fundamentales para publicar una página web en Internet. La alternativa sería disponer de un servidor propio, junto con una conexión adecuada y los recursos necesarios para administrarlo y mantenerlo, una opción que normalmente implica una inversión económica y técnica considerable.